Primera toma de contacto con la cocina japonesa, ha sido en el avión. La azafata nos ha repartido una especie de bol, etiquetado totalmente en japonés donde lo único que se entendía de entrada era un “3”. Lo ha repartido diciendo que eran snacks lo cual de entrada no me cuadraba. Lo abrimos, tanto yo como los compis de asiento (holandeses) y dentro hay una pastilla de avecrem de color blanco y verde y fideos en una pasta compacta. Enseguida pasa otra azafata añadiendo agua caliente al invento y empezamos a reirnos y a remover con los palillos que nos han dado para comérnoslo, pero aquello no tiene pinta de progresar aunque llevábamos rato. Afortunadamente un señor japonés del otro lado del pasillo nos ha indicado que teníamos que volver a taparlo y dejarlo reposar tres minutos, transcurridos los cuales la sopa estaba lista. Moraleja, aquí hay que tomarse las cosas con calmas y dejar que sigan su curso.

Por enésima vez he intentado que me dejen ir a visitar la cabina del piloto pero esta vez la azafata ni siquiera ha preguntado, directamente me ha dicho que no era posible. Seguiremos intentando…