Tercer día en Japón, que incluyó visita al parque Yoyogi donde hay un templo budista donde la gente escribe sus oraciones en papel o tablillas de madera y las entrega para que los sacerdotes las bendigan. Además hay un museo del Emperador Meiji, que promulgó la constitución Japonesa.

Después fui a Shibuya, zona comercial de Tokyo con decenas de grandes almacenes de todo tipo y con una afluencia de gente increíble, tengo un vídeo que es una pasada de la cantidad de gente que se pone en movimiento cuando se ponen los semáforos en verde.

En la zona me encontró con lo más freak de todo Japón ( y del mundo diría yo ), un festival dance con gente muy maqueada, una concentración otaku (japonesas vestidas como muñequitas de porcelana o góticas o caracterizaciones varias muy extremadas) y para poner la guinda la Tokyo Pride Parade, bastante modesta en número de asistentes.

Otaku girl

Otaku girl

Pero lo mejor del día vino luego cuando fui a una performance artística, a la que invitaron el grupo que conocí la noche anterior. La performance consistía en que una pintora, se dedicaba a pintar un cuadro mientras una pianista tocaba y cantaba diversas canciones haciendo participar al público. Así que todavía no sé como acabé tocando las maracas con un japonés acompañando a la pianista y mientras la pintora seguía a la suyo.

Art Performance

Art Performance

Lo más divertido fue el sentido del humor que tenían los japos, aún sin entender el idioma y con lo poco que me tradujeron, me reí un montón, no en vano son los inventores de “Humor Amarillo”

Con el compi de percusiones, quedé para ir de excursión al día siguiente.