Todo lo bueno llega a su fin, y hoy he llegado de nuevo a Barcelona. He estado a punto, pienso que subconscientemente, de perder el avion de Tokyo a Viena, pero gracias a la puntualidad de los trenes japoneses, a un sprint con las dos maletas he llegado a tiempo al aeropuerto. Y cuando he llegado al embarque van y anuncian un retraso de 20 minutos por limpieza del avión, ya podían haber llamado al hotel para decírmelo!

Vamos a ver si el jet lag me deja dormir y mañana es un día provechoso para poner todo en orden antes de volver a trabajar el miércoles.

Seguiré contando el resto del viaje en el blog en los próximos días.