Shuzou es una pequeña ciudad en la periferia de Shanghai. En tren está a 2 horas o a 1 hora, según el tren que te toque, que no hay muchos.

Contra lo que podía esperar, conseguir el billete no fue complicado, me entendí bien con la china que atendía la taquilla incluso cuando no había billete para el primer tren. Aprovechando la espera, me fui a la oficina de información de la estación para intentar conseguir los horarios de vuelta y los horarios para otros destinos que quería visitar.

Eso sí que fue un trauma. Tres personas en la oficina y ninguna entendía que un turista quería unos horarios. Por Dios, que otra cosa podía querer un tipo que me enseña el nombre de un pueblo, me enseña su reloj y que ha venido a la oficina de información. Al final, gracias a una turista china que hablaba inglés lo conseguí.

Durante la espera, vi el sistema de pañales que usan los chinos… muy práctico. No usan pañales, directamente la ropa de los bebes está abierta por detrás por lo que cuando el bebé detecta un codigo marrón simplemente se sienta donde le pilla y lo suelta. Luego los padres lo limpian. La verdad, creo que no es mala idea. Aquí la gente recoge la de su perro y en cambio hace que su hijo se lo haga encima, por mucho que lleve pañal.

Ya en Shuzou, en la propia estación intenté alquilar, imprudente de mi, una bicicleta para repetir la experiencia Kyoto pero no había donde ya que la estación está retirada de la ciudad. Me asediaban los vendedores de tours turísticos para pasearme en bus por el pueblo y cuando estaba a punto de sucumbir… vi un grupo de turistas occidentales y para ellos que me fui a proponerles unirme a su grupo.

Eran alemanes haciendo un crucero por Asia, y aunque sólo una pareja hablaba alemán me dijeron que me uniera. Habían alquilado una furgoneta con chófer por 200 Yuan el día completo y tenían sitio. Además tenían estudiado el itinerario a hacer al detalle, como buenos alemanes…. pero claro eso a nuestro guía no le moló  y después de llevarnos a un par de templos a la salida del tercero nos encontramos con que no estaba. Como no le habían dejado llevarnos a ninguna de las tiendas con las que tenía acuerdos, nos dejó tirados, incluso no habiendo cobrado.

Así que al siguiente templo fuimos en un taxi, los cinco…, un Volkswagen por supuesto. El taxista cuando se dio cuenta quería que nos bajáramos pero no le hicimos caso y en lugar de eso cuando nos acercábamos a un cruce donde había policia, una de las mujeres alemanas se agachaba en el asiento trasero mientras la otra alemana la tapaba. Pobre chica, sudó lo indecible y nos reímos aún más.

Toda la parte antigua está rodeada por un canal, lo cual le daba un aire muy bonito al pueblo.

Canal alrededor de Suzhou

Canal alrededor de Suzhou

En cuanto a los templos y jardines, estaban mucho mejor conservados y eran mayores que los de Shanghai. Realmente valió la pena.

Suzhou temple

Suzhou temple

Su tren se iba antes que el mio por lo que yo me quedé haciendo alguna visita más a una Pagoda de 8 pisos.

Pagoda de 8 pisos

Pagoda de 8 pisos

Cené en un restaurante sencillito, cerdo agridulce, que fue, y siempre me acordaré la primera comida china que comí en un restaurante chino en Granada con mis tios Justo y Amalia y mi prima Encarni. Me acordé un montón de lo mucho que nos reimos en la que era la primera vez que iba a un restaurante chino. ¡Quién me lo iba a decir a mí!

Para volver a la estación, intenté ir andando. Por el camino un montón de tios en moto sin casco me proponían llevarme, pagando claro, a lo cual me negué por que no sólo no llevaban casco es que además se metían en dirección contraria y hacían todo tipo de imprudencias. Los muy cab… me decían que la estación estaba en dirección contraria por lo que tras que me hicieran cambiar dos veces de dirección y ver que la zona estaba en obras al final volví a un cruce principal y cogí un taxi para llegar con el tiempo justo de coger algo de beber para el trayecto.

Y nada más llegar a la estación de metro de People Square en Shanghai, fue cuando me encontré con Jeroen, el chico holandés que había conocido en Hong Kong. Nos fuimos a tomar una copa a un Bar muy chulo dentro del mismo parque de People Square, Barbarosa.