Por los pelos no pierdo el avión de Tokyo. Puse mal el despertador y me despertó el conserje por teléfono porque había reservado asiento en el shuttle del hotel para ir hacia el aeropuerto. Así que con las lagañas en los ojos, cerré la maleta como pude y bajé zumbando. El shuttle ya no estaba y el tren pasaba en 7 minutos, el siguiente al cabo de una hora, demasiado tarde.

Habría que inventar algo para poder grabarse uno en estas situaciones. El hotel estaba casi tocando la estación pero la distancia que los separaba era un paso elevado sin escalera mecánica ni ascensor, y yo iba con dos maletones, una a la espalda y otra con ruedas, que creo que no tocaron el suelo en buena parte del trayecto.

Llegué al tren de milagro después de pelearme con la máquina de billetes, menos mal que la conocía de los días en Japón, y a los pocos segundos se cerraron las puertas. Aún no me lo creo…

Doce horas de vuelo para llegar a Viena, dos películas interesantes y cuatro comidas (sí, cuatro) me mantuvieron entretenido mientras acababa mis deberes… Luego en Viena con 3 horas largas de espera me dieron ganas de ir a la ciudad a tomarme un croissant ( es su ciudad de origen ) y café pero al final me quedé leyendo y escribiendo en el aeropuerto, además me cambiaron la puerta de embarque o sea que estuve entretenido pasando controles de seguridad austríacos.

No sé si era algo psicológico pero el vuelo de Viena a Barcelona, de sólo dos horas y media, se me hizo interminable, casi tanto como la espera de las maletas en Barcelona que fue eterna.

Cuando empecé el viaje e incluso cuando lo planeaba no me imaginaba que fuera a ser tan interesante y enriquecedor. Ha sido una experiencia muy satisfactoria llena de buenos momentos y salvo haber perdido las gafas de sol en Beijing y que fallaran las tarjetas de crédito y se estropeara mi netbook todo ha salido genial, quitando las cosas que no se han podido visitar. Definitivamente, he disfrutado muchísimo el viaje y espero poder volver a algunos de los sitios que he visitado para seguir conociéndolos mejor.