Llegada a Hobart, capital de Tasmania. Allí me encuentro con KatK que será mi anfitriona. Nos hemos conocido a través de couchsurfing.org, una web que pone en contacto a viajeros con gente local que ofrece su casa para alojarse. Es una manera de conocer una zona a través de gente que vive allí y compartir experiencias. Toda la ciudad, de 250000 habitantes, o sea, del tamaño de Badalona, es extensísima porque son todo casitas unifamiliares. Los pocos edificios altos no lo son tanto, de hecho, cuando vienen cruceros al puerto, son más altos que los edificios.

Calles de Hobart

Calles de Hobart

Al día siguiente KatK y su hermana MadK me llevaron a dar un paseo por Hobart. Un pueblo precioso, cada casa es diferente y tiene su jardín muy cuidado, parece de postal. Junto al puerto hay una zona de bares y restaurantes que se llama Salamanca, tengo que averiguar el porqué. En el puerto hay atracados dos barcos de la organización seashepherd.org que lucha contra la caza de ballenas.

 

A mediodía recogí el coche que tenía reservado y subimos al Monte Wellington, desde donde se divisa toda la ciudad, y donde hacía un viento endiablado, aún así las fotos de rigor no faltaron:

KatK Picarus con Hobart al fondo

KatK Picarus con Hobart al fondo

La experiencia de conducir por la izquierda, interesante, lo peor es poner en marcha el limpiaparabrisas cada vez que intento poner el intermitente.

Por la tarde, fui a Richmond, un pueblo cercano, aún más de postal, y pequeñísimo cuya principal atracción es un puente antiguo, o lo que aquí se considera antiguo, 1823:

Richmond bridge

Richmond bridge

Me encuentro una panadería que hace panes de todo tipo así que compro un pan y más tarde un par de botellas de vino, para la cena esa noche con la familia.

Y de vuelta a Hobart, un vistazo rápido a una de las playas de la zona, Seven Mile Beach:

Seven Miles Beach

Seven Miles Beach

Después de la cena, un risotto con verduras delicioso y un muffin casero de chocolate,  me ayudaron a preparar el resto de días de viaje en Tasmania. Una familia encantandora, realmente han hecho que me sienta super a gusto con ellos y me han ofrecido volver en un par de días cuando mi ruta vuelve a pasar por Hobart.