Hoy tenía un día ajustado si quería hacer todo lo que me proponía, así que me levanté a las 7 y en menos de una hora ya estaba en camino. Mi primera parada era la oficina de reservas de Seaplane Strahan Tours donde había reservado para hacer un vuelo sobre Mt. Cradle y la Acropólis( buscadlo en Internet, vale la pena, de verdad). Desgraciadamente por el mal tiempo y por falta de pasajeros el vuelo no estaba disponible pero sí otro en hidroavión por la bahía de Strahan y el río Gordon, amerizaje incluído en el río. El vuelo iba a ser en una hora y media así que me fui a desayunar a una terracita cercana donde en un descuido para coger servilletas los pájaros casi se comen mi desayuno. Una turista en la mesa de al lado lo evitó.

Bien desayunado y con una hora por delante me fui a Hell’s Gate, la entrada de la bahía de Strahan, donde había unos chavales bañandose, según ellos el agua estaba templada. Yo no me lo creía pero lo comprobé…. Mientras hacía una foto de una almeja gi¡gante, una ola traidora me remojó hasta los tobillos,…. y el culete, me pilló en cuclillas. Y sí, estaba templada…

Hell's gate

Hell's gate

El vuelo en el hidroavión fue interesante, pude ver las piscifactorías en la propia bahía, las zonas donde talan árboles, y las Gordon Falls donde el agua es roja por el hierro de las montañas, es zona minera aún hoy:

Gordon Falls

Gordon Falls

Curiosos los compañeros de viaje en el avión, americanos de Silicon Valley, de luna de miel diría yo…

Gordon River desde el aire

Gordon River desde el aire

Como no había podido ver las Craddle Mountains en avión, fui hasta su Parque Nacional, en mi ruta hacía Devonport, pero el tiempo no acompañaba en absoluto y durante todo el camino llovió y cuando he llegado al parque y cogido el Shuttle, bajo la lluvia, torrencial en algunos momentos, las nubes cubrían la mitad de la montaña. Aún así alguna foto:

Cradle Mountains

Cradle Mountains

y queda pendiente para otro viaje. Sólo hay que escoger uno de los 60 días al año que no llueve en Tasmania.

 

Más lluvia de camino a Devonport, donde he dejado el coche de alquiler y he cogido el ferry que me dejará mañana por la mañana en Melbourne, tras cruzar el estrecho de Bass, donde por cierto he tenido cobertura 3G durante varias horas después de dejar puerto, y la he aprovechado bien.

 

En el ferry, Spirit of Tasmania, tengo de compañero de camarote a un constructor de estudios de grabación que ha estado durante años viajando por Europa ocupándose del montaje de los escenarios de varios grupos musicales entre otros Scorpions, In Extremo y Ramstein. Son sus primeras vacaciones en 16 años, eso sí, se ha tenido que tomar un año de vacaciones por prescripción médica. También he cenado con Doug e Ian, dos moteros de 60 años con pinta de Ángeles del Infierno, que viajan con sus motos en el barco y que han recorrido Australia con ellas, durmiendo a la intemperie muchas veces, a lo largo de los años.