Apurando el último día y medio en Sydney antes de volar hacia Barcelona. Aquí hay un ambiente navideño que se me hace extraño con la gente vestida de playa.

Ayer al llegar al albergue me encontré a, un señor durmiendo en mi cama, que no se había dado cuenta de que estaba ocupada. Me cambié a una cama vacía y listos.

Con gran pesar he de confirmar que se confirma la pérdida de la camiseta oficial del viaje. Se quedó en el resort de Fraser Island. Me ha sabido fatal, de verdad.