Todo lo bueno se acaba, o al menos tiene un punto y seguido, así que finalmente el viaje a Australia toca a su fin y llega el momento de volver a Barcelona. Tren desde Central al aeropuerto (15 AU$ y 15 minutos de trayecto) y una vez hecho el check-in y pasado el control de seguridad de rigor, me seleccionan para un segundo control de seguridad, de forma aleatoria. Cacheo y recogida de muestras del interior del equipaje de mano para detectar explosivos y una vez superados los trámites le hago el comentario a la policia que me ha “seleccionado” de que soy muy afortunado y siempre me toca, a lo que me dice que debe ser porque viajo mucho…buen regate, pero yo que tenía tiempo y ganas de cachondeo le digo que tengo una teoría diferente al respecto pero que se la comento en otro momento y ahí se quedó el tema con una medio sonrisa de la policia.

En la puerta de embarque nos dicen que el vuelo saldrá con retraso de al menos una hora y que si necesitamos información adicional nos dirijamos al personal de tierra, así que en vista de que mi conexión en Singapur es de sólo dos horas voy a preguntar que pasará con la conexión pero me dicen que con tanta antelación ( el vuelo es de 8 horas ) no pueden saber más. Ya comenté en otro post al respecto de los problemas técnicos que eran la causa del retraso.

La conexión en Singapur sin problemas, pero con margen justito, aunque dio para contestar algún correo. Para que quede claro: en el próximo viaje no me voy a tatuar el logo del viaje para no perderlo. Se agradece la sugerencia pero va contra mis principios, si tienes tatuajes no puedes donar sangre ni entrar a un balneario en Japón.

Llegada a Londres, 14 horas más tarde, a bordo de un A380, sí, de los de Rolls Royce. Comodísimo, el espacio entre asientos mayor que en otros aviones, el Boeing 747 que me llevó de Sydney a Singapur, por ejemplo. La pantalla personal de entretenimiento, permite conectar tu propio ordenador o móvil por USB o Wifi, aunque en este vuelo el Wifi no estaba habilitado, así como consultar tu correo y navegar,… eso sí con un coste, por vuelo, que no encontré especificado. La verdad es un tema que había oído que se estaba estudiando pero pensaba que quedaba aún lejos.

En Londres la temperatura de -6ºC por lo que el paseo en autobús para coger el avión a Barcelona, fue fresquito y pisando nieve a la entrada y salida del bus. El vuelo tardo media hora más en salir por problemas de mantenimiento del avión agravados por el clima. Por fortuna despegamos mientras empezaba a nevar, porque cuando llegamos a Barcelona nos dijeron que Heathrow se había cerrado.

Y eso me iba a resultar un inconveniente porque mi maleta se quedó allí o en Singapur, por las conexiones tan cortas en ambos casos. Reclamación en Iberia y a cruzar los dedos para que no tarde mucho en llegar. Como update al avance de las tecnologías en la reclamación de maletas, ahora te dan un número que permite comprobar en Internet el estado de la reclamación. Y el caso curioso de una pareja de Londres, que facturaron juntos y a uno le ha llegado la maleta y al otro no.

Hasta el próximo viaje