Segundo día de viaje que ha empezado rumbo a Ribadeo, último pueblo de Galicia antes de llegar a Asturias por la costa. La frontera interregional coincide con el rio Eo, que me imagino será el rio más corto del mundo al menos en cuanto a nombre se refiere, y un puente conecta ambas riberas.

Puente entre Galicia y Asturias

Puente entre Galicia y Asturias

Visitando una iglesia, una monjita nos ha soltado un sermón por interrumpir su “ejercicio de oración” y nos ha indicado que “esto no es un museo”. Bronca totalmente gratuita porque paseábamos en silencio por los pasillos laterales, y lejos de las dos personas más la monjita que estaban allí. Ha sido la primera vez que me pasa algo parecido…

Cerca de Ribadeo hay una Playa llamada “de las Catedrales” que  resulta espectacular por los majestuosos bloques de piedra que han sido excavados por el mar generando montañas que salen de la arena y alrededor de los cuales se puede caminar cuando la marea baja. Hemos dado un paseo por un camino que recorre el acantilado por su borde superior. Luego, mis padres han vuelto por el mismo camino que habíamos ido y yo he vuelto por el borde inferior. Me he remangado el pantalón largo y llevaba sandalias. A priori no había complicación, pero he llegado a una zona donde la marea ya había empezado a subir. Parecía que no había mucha profundidad pero al intentar pasar en una zona la arena se ha hundido y me he metido en el agua hasta la rodilla…. primer baño en el Mar Cantábrico, aunque sea involuntario. No estaba tan fria el agua como pensaba.

Playa de As Catedrales

Playa de As Catedrales

De ahí a Rubela, a comer. Importante parrillada de marisco …. y asustados de ver los churrascos que tenían en la parrilla y el ritmo al que salían.  Las raciones eran enormes!

Parrillada de Marisco

Parrillada de Marisco

Había que estirar las piernas después de semejante banquete y hemos ido a Monte Castelo donde hay un mirador desde el que se ve buena parte de la costa. También había unos cuantos caballos, alguno con las crines rapadas, y que se pegaban unas coces unos a otros que lo menos que apetecía era acercarse.

Mirador de Monte Castello

Mirador de Monte Castello

Después hemos ido a O Vicedo a ver las vistas de la ria a la entrada de la cual se encuentra. Tiene un puerto que es más grande que el pueblo en sí. Eso sí las casas del pueblo espectaculares.

Y para acabar el día paseo antes de cenar por las calles de Viveiro. Estaban engalonadas con blosones medievales porque el sábado celebran una cena medieval, recorriendo diferentes restaurantes del casco antiguo. A la salida de la cena, la marea había vuelto a bajar y toda la ria, que trascurre hasta el centro del pueblo, era transitable a pie a la altura del puente que la atraviesa.