La mañana empieza en la Torre de Hércules, el faro en funcionamiento más antiguo del mundo (siglo I). La Torre fue construida originalmente en tiempos de los romanos y restaurada en repetidas ocasiones para su conservación añadiendo altura y una nueva estructura exterior.

No sin cierta resistencia, conseguí que todos subiéramos hasta lo más alto del faro.

Desde la cúspide de la Torre de Hércules

Desde la cúspide de la Torre de Hércules

Después paseo por la Ciudade Vella, que está llena de iglesias por todas partes. Cabe decir que en Galicia ser cura no es ningún chollo, en cualquier iglesia hay misa a todas horas, yo creo que hasta se solapan. Y lo más sorprendente es que están siempre llenas. Eso complica el visitarlas más después de la “bronca” del otro día.

Pausa para comer, y francamente, fue un atracón de carne como no me había pegado nunca: 10 tipos de carne de todo tipo, algunas muy poco hechas y deliciosas) y varias guarniciones (frijoles, harina de yuca, arroz, ensalada). Por si a alguien le interesa el restaurante se llama Rodicio.

Y con la barriga en sus límites máximos de dilatación camino hacia Santiago y tras instalarse en el hotel y reposar la comida, paseo por el centro de Santiago. Lo primero que sorprende es que hay nombres que se siguen recordando:

Generalísimo Error

Generalísimo Error

Y por supuesto visita obligada a la plaza del Obradoiro, donde también hay movimiento 15-M acampado, y que está rodeada por edificios impresionantes: el parador de los Reyes Católicos, el ayuntamiento y por supuesto la Catedral de Santiago de Compostela.

Catedral de Santiago de Compostela

Catedral de Santiago de Compostela

Como dato curioso, en algunas de las tiendas del centro urbano, las tiendas para protestar por la subida de la luz han decidido tener los escaparates apagados.