Escala en Viena desde Barcelona con más de una hora de tiempo y con la tarjeta de embarque en la mano y conociendo el aeropuerto me voy a una zona donde sé que hay unas tumbonas para echarse un rato, total ya lo tengo todo….¡o no!. En Barcelona se olvidaron de registrar el número de visado en la tarjeta de embarque y para los que venían de otros aeropuertos también, así que antes de embarcar todo el avión y otros tantos pasajeros de otros a pasar por el mostrador de la aerolínea. Tres empleados de la compañía corrigieron el problema en un plis-plas, eficiencia bávara.

Tras un vuelo sin novedades y que, como es habitual en mi, me pasé durmiendo salvo cuando servían la comida llego al aeropuerto de Mumbai. Ya no me acordaba de lo que costaba salir de un aeropuerto en la India: inmigración, recogida de maletas, control de seguridad de las maletas, cambio de moneda, cola del pre-paid taxi… Si además las maletas se retrasan el resultado es una hora y media desde que se baja del avión.

Es curioso como se tomó la espera de las maletas la gente de la India y como los occidentales. Los autóctonos estaban la mar de tranquilos mientras que los occidentales no paraban de mirar hacia todas partes nerviosos y maldiciendo. No faltó ni siquiera un “estoy hasta los cojones” de una compatriota que andaba por allí. Personalmente, lo perdono todo cuando veo llegar la maleta, es la diferencia entre un vuelo que va bien y un viaje que no puede empezar peor.

Y lo que uno siempre recuerda pero nunca con la peligrosidad con la que lo vive cuando se encuentra enmedio de la situación es como se conduce en India. Nada más subirme me pongo a buscar el cinturón de seguridad, por instinto más que por precaución, el taxista se da cuenta y me hace un gesto como diciendo “qué buscas?” y yo le respondo “el cinturón de seguridad pero ya he visto que no hay” y para mis adentros pienso pues a agarrarse al respaldo… con las uñas.

En el trayecto mi taxista perdió todos los puntos de su carnet… dos veces, semáforos en rojo, líneas contínuas, adelantamientos por la izquierda… eso sí, era un virtuoso del claxon. He de ver cual es el índice de siniestralidad porque el caso es que muchos accidentes no se ven. Vi más en Portugal.

Y para distraer la mente de la situación ir observando el panorama. Los suburbios de Mumbai son crudos. Muchísima gente durmiendo en la calle. Una mayoría de viviendas en un estado de ruina y basura por doquier. India es una economía desigualmente emergente, no ha cambiado mucho desde la última vez que estuve aquí hace ya casi 6 años.

Pero lo que hay que admitir es que el taxista se lo curró porque encontró el hotel que estaba escondido, escondido. No fui consciente de cuan escondido estaba hasta el dia siguiente cuando salí del hotel caminando. No es que estuviera lejos del centro, que no lo estaba, es que estaba en una travesía estrechita, lo que los ingleses llaman un Lane y en España llamamos pasaje. Preguntó dos veces a compañeros y otra a dos señores en moto que finalmente nos hicieron seguirlos y nos llevaron a la misma puerta. Me reí cuando perdidos a la una de la mañana por calles desiertas los de la moto se van a preguntar a la poli y yo le pregunto al taxista que pasa y me dice “no problem”…. Bien, el tipo es optimista de verdad, eso ayuda, pero no tranquiliza.

Al final a descansar al hotel al menos unas horitas antes de ponerse en marcha tempranito al día siguiente, que sólo estaré en Mumbai día y medio y hay que aprovechar el tiempo.

Siento que no haya fotos en este post pero las pocas que intenté, en el taxi en marcha, han salido fatal.