Cuando en India se celebra una festividad se hace durante todo el día, eso implica que a las 4.30 de la mañana un montón de altavoces especialmente dispuestos para la ocasión empiezan a sonar con lo que parece ser un recopilatorio de grandes éxitos de música tradicional, y por supuesto lo hacen a toda pastilla. No sabe uno si está en la India o en un festival trance-disco. Si no fuera porque me había puesto el despertador a las 5 igual me hubiera sentado fatal, pero a esa hora me vino bien para mantenerme despierto, tomémoslo por el lado bueno.

Y el motivo de semejante madrugón no era otro que ver el amanecer en el extremo más meridional de India, Kanyakumari. Una población que vive entorno al Sol porque el multitudinario turismo local viene para ver el amanecer y el ocaso.

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La sesión fotográfica ha sido intensa. Aquí están los resultados:

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Después ha tocado visita al templo cercano, donde hoy se celebraba la festividad de Ganesha por lo que había bastante gente. Como peculiaridad, los hombres tenían que entrar con el torso descubierto. El templo está dedicado a la Diosa Devi y en honor a ella hay una llama eterna que por supuesto se alimenta con el aceite que los devotos ofrecen voluntariamente, y si te olvidas un sacerdote te lo recuerda y te hace comprar la botellita por 10 INR, que tú mismo viertes en la llama.

Los extranjeros, fácilmente identificables sin camisa porque somos aún mucho más blanquitos, aunque a los Indios también se les marque el corte de la camiseta por el sol, además pagan 20 INR de entrada pero a cambio se saltan parte de la cola y cogen el atajo que hay a tal efecto, aunque eso sí los Indios se te cuelan a la primera que ven hueco por lo que te encuentras en el mismo punto, pero bueno al menos no has retrocedido. Es como la compensación de handicap en golf, pero ésta te cuesta pasta.

Eso sí, no vale entretenerse luego a ver la estatua de la diosa porque otro sacerdote viene empujándote por detrás, con modales mejorables, para que sigas avanzando.

Muy cerca había un edificio homenaje a Gandhi:

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aquí estuvieron sus cenizas antes de ser arrojadas al mar cerca. El día de su cumpleaños el sol incide sobre la base donde estuvieron las cenizas, a través de un agujero en el techo.

Alrededor del templo y cerca de la playa había muchos puestecitos que vendían souvenirs y dulces, con extra de proteína:

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Abierto el apetito con semejante visión…. a desayunar, que todavía estaba en ayunas y de la langosta del día anterior ya ni me acordaba. En la entrada del restaurante he conocido a Sabine, una chica alemana que esta madrugada regresa a Europa después de 1 mes en la India.

Después visita al monumento homenaje a Vivekananda, un escritor indio que pasó varios días meditando en la isla donde ahora está el monumento en su honor, y que sería una figura importante en el impulso de la religión.

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Y esta es la estatua en honor al poeta Thiruvalluvar erigida en el año 2000, las grandes obras en la India no son cosa del pasado, mide 133 pies, un pie por cada capítulo de su obra magistral:

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El trayecto hasta las islas donde están los monumentos en ferry, que es la experiencia más parecida a una estampida humana que se puede vivir en India. Esta es la entrada al ferry:

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Con lo respetuosos y educados que son los indios para otras cosas, cuesta entender que se empujen y cuelen de la manera que lo hacen en situaciones como ésta. Una vez sentados, no se oye un grito, nadie se queja, se apretan para que se siente uno más si hace falta, pero hasta que llegan aquí….

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Me ha sorprendido los criterios para decidir si un salvavidas era de adulto o de niño, vamos que casi estaba por coger dos …. y cuarto:

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En los ascensores cuentan una media de 68 kg por persona, según pude ver otro día, la nuestra es de 75 u 80 kg.

Después a comer en una terracita superchula y superescondida en una de las callecitas de la ciudad. Hoy, Paneer Kofta y Kachemira Kofta y arroz Biryani, con anarcados:

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Con Sabine camino del aeropuerto de Trivandrum, lo que me quedaba de tarde antes de coger el tren lo he pasado paseando primero por un templo en el que ya había empezado la celebración:

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Después por el barrio de pescadores alrededor de la iglesia de Nuestra Señora del Socorro (Lady of Ransom).

La combinación de estilos católico e indio le da un toque un tanto kitsch a la iglesia, que por fuera es de un blanco impoluto:

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pero dentro las imágenes se iluminan con neón y son muy poco logradas, casi infantiles:

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Alrededor de la iglesia se extiende el barrio de pescadores, supercolorido y sorprendentemente limpio:

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Allí los pescadores ponen a secar el pescado al sol:

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He visto a cientos de niños jugando a canicas, cricket, con las bicis…. eso sí el campo de fútbol, estaba vacío. Y como en todas partes, los abuelos cuidan de los nietos:

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Unos cuantos niños me han pedido, además de que les hiciera una foto, que les diera bolígrafos. Les he dado un par que llevaba de recambio y saltaban de alegría, lo curioso es que ni el barrio, ni los niños, ni su casa parecían pobres.

Las vistas de las islas desde el barrio:

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En un templo cercano, cerrado hasta la hora de la puja, estaban preparando una especie de panellets a base de coco, arroz y azúcar, para repartir en la celebración de hoy:

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De vuelta al hotel para hacer la maleta y coger el tren. Curioso que después de liquidar la factura, el de recepción llamara al botones para que este me pidiera la propina, que no ha recibido, porque no había visto al botones hasta hoy. Les he dicho que se equivocan si piensan que todos los extranjeros somos ricos, entre risas.

Llegar a mi vagón en el tren ha sido una pequeña aventura por un andén en obras:

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Pero ahora ya en el tren, mucho más cómodo que el autobús, vamos pero mucho más…camino de Madurai, con mi botella de agua….No tengo wifi pero si enchufe para cargar el portátil, al menos una parte del trayecto.

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