Varanasi es la ciudad con más encanto que he visitado hasta el momento (sí, ya sé, soy un mal cuenta-cuentos porque desvelo el misterio al principio). Es una ciudad mediana para la India, apenas 1.2 millones de habitantes,

He hecho tantas fotos y me resultaba tan difícil seleccionar que en lugar de incluirlas en el post he creado un álbum en Picassa:

https://picasaweb.google.com/114990647550929557207/Varanasi?authuser=0&authkey=Gv1sRgCMWpqJ_vsLLSLw&feat=directlink

He puesto título a algunas de las fotos para ayudar a que se entiendan las que pueden ser más sutiles en cuanto a su significado.

Varanasi es la ciudad del Ganges, río sagrado en la religión hindú. Toda la ciudad se extiende a lo largo de la orilla del rio. Curiosamente el barrio musulmán es el que no está a la orilla del rio, aunque sí hay alguna mezquita.

El principal atractivo de la ciudad son los numerosos Ghats que abren la ciudad al río y donde los hindús se bañan y lavan, rezan, juegan y son incinerados y arrojados al río al morir.

La mejor época para visitar la ciudad es en los meses de Noviembre y Diciembre cuando el nivel de las aguas del Ganges ha bajado y se puede pasear por su orilla yendo de un Ghat a otro sin necesidad de adentrarse en el encantador laberinto de calles que separan el río de las calles principales.

Y a falta de poder pasear lo mejor es, dar un paseo en barca por el río viendo con la luz matutina todos los Ghats cuando la ciudad despierta.

Por la noche, a las 7 de la tarde, empiezan las pujas (ofrendas) en varios Ghats en los que hay un templo cercano. Yo vi varias de las ceremonias. La primera en Assi Ghat que es una ceremonia de verdad con sacerdote de verdad y cánticos en los que también participa el público.

La segunda fue una auténtica turistada en la que siete apuestos jóvenes vestidos con túnicas brillantes hacían una coreografía que replicaba lo que había visto en Assi Ghat pero que carecía del realismo de una puja. Parecía una actuación de los Back Street Boys en versión hindú y con poca gracia en su interpretación. Mucho más interesante ver la puja de verdad en el Ghat de al lado incluso desde una barca en el río.

Siendo Varanasi una ciudad tan importante para el hinduismo, allí pueden verse muchos “hombres santos”, que han renunciado a toda posesión excepto lo que llevan puesto y que viven de los donativos de otras personas. No son sacerdotes pero los hindús los valoran.

Aunque el Ganges es un rio sagrado sus aguas dejan mucho que desear. La basura se arroja de manera indiscriminada tanto al río como a sus afluentes y se utiliza como lavabo público. Siendo así no es extraño que el análisis de sus aguas haya revelado que contiene miles de veces el nivel de contaminación y bacterias fecales para considerarlo apto para el baño.

Pero se pueda pasear por los Ghats o no, un paseo por las callejuelas que van a parar a los Ghat y que permiten esconderse del calor sofocante es una experiencia única. En los angostos callejones se cruzan vacas, bicicletas, motos, rickshaws osados y peatones. A la vuelta de cada esquina espera una sorpresa mayor que la anterior. Las escenas cotidianas se suceden alrededor del viajero y cuesta no perderse mientras se busca el camino al siguiente Ghat.

En el barrio musulmán se concentran los talleres de seda. Pude ir a visitar uno. Me sorprendió que incluso en los telares manuales, se ayudaban con tecnología basada en tarjetas perforadas. Cada tarjeta tiene 8 x 24 posiciones que pueden estar perforadas o no y según me contaron sólo codifica 4 cuadrados del diseño en papel original.

En Varanasi he podido también disfrutar de muy buena y variada comida árabe que ha sido un buen contrapunto a la comida india. Tiene también muchas especies pero no es ni de lejos tan picante. Una noche incluso pedí dos platos de lo bueno que estaba.

Paseando por las callejuelas conocí a Ernest, un neozelandés que tiene gracias a su trabajo vacaciones tres o cuatro veces al año. Aprovecha cada vez para hacer un viaje y está pensando en retirarse a vivir a Indonesia. El truco está en que cuando trabaja lo hace a destajo y si tiene que currar fines de semana o hasta altas horas de la noche lo da por bueno pensando en su recompensa.

Los cortes de luz son tan habituales que no es extraño encontrar que muchos hoteles tienen su propio grupo electrógeno para seguir funcionando cuando falla el suministro eléctrico. Esto no es algo exclusivo de Varanasi sino de toda la India. Incluso en los cibercafés tienen SAI’s para los ordenadores.

La corrupción también está presente y los rickshaws (motorizados) para acceder a la zona vieja de la ciudad tienen que pagar peaje a la policía que está apostada en la glorieta que da entrada a la zona.

Fue por eso que uno de los trayectos, con Ernest, tuvimos que coger un ciclorickshaw, que si pueden entrar, cuyo conductor además era más bien “esmirriao”. El hombre además, como he visto además es costumbre también con los conductores de rickshaw, fijó el precio sin tener muy claro donde era lo que le indicábamos. Así que después de preguntar un par de veces e informarse y descubrir que estaba más lejos de lo que pensaba se giró para renegociar. Nones, hemos acordado un precio y lo respetamos o nos bajamos. No sé si para que nos diera pena o porque realmente no podía el hombre se bajó de la bici y en lugar de pedalear la empujaba y se subía sólo cuando era cuesta abajo. Vamos que aquello no avanzaba pero nosotros no teníamos prisa. Asi que al final, el conductor nos dijo que estaba en unas calles muy estrechas en las que no podía entrar y que era lo más que nos podía acercar. Mentira. Nos dejó lejísimos pero lo dimos por bueno porque la verdad que usar ese tipo de transporte por mucho que fuera el medio de vida de ese hombre es algo que no me hace sentir muy cómodo. La bicicleta es superbásica, no tiene ni marchas que le puedan ayudar.

También alberga Varanasi una de las universidades más grandes de Asia, con 35.000 estudiantes y 1.700 profesores de todo el mundo. Todos los edificios son casi iguales entre ellos.

La primera facultad junto la de Derecho y Magisterio fue la de Ciencias Politicas, materia en la que los indios presumen de larga tradición.

El templo dentro de la Universidad destaca por poca más que por la altura de su cúpula, casi 80 metros.

Me quedó pendiente visitar el templo de Oro al cual un policia me dijo que no podía acceder al no ser hindú. Ni siquiera me quería dejar pasar a las calles cercanas porque estaban llenas de fieles haciendo cola para entrar al templo.