Después de la huída de Khajuraho, el viaje a Orccha fue de lo más tranquilo, en cuanto conseguí encontrar un asiento en el bus que no tuviera goteras. El precio del bus me pareció excesivo y se lo dije al vendedor que además me hizo un ticket de lo más irregular, a mano, sin el importe…vamos un claro indicio de que olía a chamusquina el tema. Pero para mi sorpresa otro pasajero, nativo, me dijo que había pagado lo mismo que yo. Este pasajero además me dijo que era mejor pedir al conductor para bajar un poco antes y me dijo que él lo haría y que me avisaría para bajar. ¡Perfecto!, pensé yo, a dormir tranquilo. Y tan a gusto me dormí que al buen hombre le supo mal despertarme. Por suerte, mi instinto me despertó en la que debía ser mi parada originalmente y la cosa no tuvo mayores consecuencias.

Después la cosa fue aún más divertida con los rickshaws. Dos conductores competían por el honor de llevarme a destino. El primero de ellos, que hablaba inglés y tenía manía de intentar llevarme la maleta, me pedía 200 INR. Su oponente, ni papa de inglés, me pedía 100 que rápidamente fueron igualadas. Me quedé con la oferta del que no hablaba inglés y mientras avanzábamos hacia el rickshaw a la desperada el primero bajó a 75 que mi conductor igualó y yo me quedé con él, con el consiguiente cabreo del otro a quien le aclaré que eso de pedirme 200 de entrada no se lo perdonaba. Pero mi conductor, muy hábil me sacó de la zona unos metros con el rickshaw y paró para volver a pedirme 100 INR. Ni de coña….así que el buen hombre se dedicó a llenar el rickshaw de otros clientes… ¡A mí plin!

Al llegar lo primero que me encuentro es el anuncio de un restaurante: “El Bulli”. Leñe, para allá que me fui…iba a comer en El Bulli que ya era hora de ello. La tontería me costó 250….INR, o sea, una ganga. Y por supuesto el dueño sabe de Ferran Adrià aunque ignoraba que había cerrado su restaurante. El nombre no es casual como tampoco lo es que para los turistas ingleses hubiera otro nombre Blue Sky, desconozco si Bulli significa algo que pueda resultar ofensivo o si hay otro super-restaurante de un chef inglés con ese nombre….deberes.

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Los templos y palacios de la zona son interesantes y recorrerlos me recordó los veranos en el pueblo cuando con mis primos nos colábamos en La Mota a subir a todas las torres habidas y por haber siempre atentos a que no apareciera el guarda que nos echaría. Y me recordó a esas excursiones porque estaban en un estado de semiabandono y cierto aspecto de peligro de ruina que daba cierto reparo subir por según que escaleras. Juventud imprudente…. ¡qué bien nos lo pasábamos!

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Además al sacar la entrada me preguntaron directamente si era indio o no. Ummm, vamos a ver… “Pues sí, soy indio pero vivo fuera de la India…Me da una entrada?”. Pero claro, la broma no la iban a llevar tan lejos y nada mejor que el pasaporte, el cual me pidieron, para resolver la duda.

En cuanto al interior de los palacios pues la verdad que las pinturas y techos estaban bien conservadas para como estaba el resto.

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Y las celosias cubrían toda la parte superior y posterior:

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Por la zona pasa el río Gweta que es afluente del Ganges por lo que en él también tiran las cenizas de los fallecidos.

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Tampoco faltan los monos en el palacio:

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Por el camino me encontré a un grupito jugando a un juego de tablero. Como dados utilizaban una especie de caracolas:

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El calor era tal que hasta las avispas se habían refugiado en la nevera de los dulces:

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Y tampoco faltaban las paradas que vendían a los turistas y visitantes de los templos:

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En algunas casas de la zona se abastecen de agua con un camión cisterna que tiene goteras por todas partes y cuya manguera no tiene válvula de cierre así que para que no salga agua cuelgan la manguera por encima del nivel del depósito. Más sencillo imposible.

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Y el viaje a Agra fue en un tren pero en butaca reservada. Para mi sorpresa nos sirvieran una especie de merienda cena que incluía unos bastoncitos de pan que aunque iban envueltos en un papel que sugería que eran italianos picaban como el mismísimo demonio.