La llegada a Jaisalmer fue rocambolesca. Había hablado con Ildiko, mi host de CS para acordar la recogida en la estación de autobuses. Cuando llego la llamo y me dice que manda a alguien y que llegará en 5 ó 10 minutos. Estoy esperando en la estación y al cabo de un rato llega un chaval que viene directamente hacia mi y me pregunta a quien espero. Se lo digo y me dirige hacia su Jeep, diciéndome que viene a recogerme. Hay que decir que Ildiko no es una CS común, ya que ofrece estancia en la habitación de un hotel cuando es temporada baja. Así que al llegar al hotel donde me llevan no sospecho nada. Pero pregunto por Ildiko y me dicen que ahora viene. Mientras tanto me cuentan que hay un safari en camello que sale en una hora y que me apunte que lo voy a pasar genial. Como era algo que quería hacer le escucho y me cuenta todo el programa y me explica que a este safari se han apuntado varias españolas (debe ser el gancho habitual). El precio 2500 INR, más del doble de la referencia que llevaba de otros turistas. Pero me lo dejan por 2000 INR con la condición de que no se lo diga a los otros participantes. A pesar de que apenas han pasado diez minutos el safari ya no sale en una hora sino en media hora. El chaval empieza a rellenar todo sin que yo haya dicho ni sí ni no. Como no me acaba de oler bien el tema insisto en ver a Ildiko. El chaval sale al pasillo pega dos gritos y aparece otro indio que me presentan como Eriko. Descubierto el percal le digo que me lleven a la estación y empiezan a hablar atrocidades pero me mantuve firme y al final llamamos a Ildiko desde el teléfono del hotel ( por algún motivo mi teléfono no podía contactar con ese número ) y en 5 minutos más me pasa a recoger esta vez sí quien correspondía que me da evidencias de que es quien dice ser. Y ya en el hotel aparece Ildiko. Me escapé de ésta por los pelos….

Instalado en el hotel y recuperadas un par de horas de sueño tras la noche en el bus a pasear por Jaisalmer. Un pueblo auténticamente de postal. Enmedio de un paraje desértico (desierto al estilo de la India, nada de dunas de arena, sólo vegetación baja, arbustos y cactus varios) la mayoría de casas son de piedra y de color ocre, como una extensión del Fort que corona la montaña alrededor de la cual se extiende Jaisalmer.

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Dentro del Fort, se puede visitar el palacio de Maharajá:

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y varios templos jainíes:

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con sacerdotes que son poco de fiar:

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Fuera del templo hay varias havelis antiguas que se pueden visitar:

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aunque realmente hay muchísimas casas bien conservadas:

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Estas son de varios hoteles/restaurantes:

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Y tanto dentro ( lo cual está causando el deterioro del Fort):

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como fuera hay multitud de tiendas de productos artesanales e incluso mágicos:

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En las afueras del pueblo hay un lago:

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con peces que están hambrientos y cuando se les tira comida se acumulan alrededor prácticamente saliendo del agua:

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Allí me reencontré con Jana y Cele con las que ya había coincidido en Agra y fuimos a ver un teatro de marionetas en un museo-teatro cercano con piezas interesantes como este Kavad, que sirve para contar historias. Cada pieza se va desplegando a medida que avanza la historia. Un precursor del cómic o del cine…según decía el fundador del museo.

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Me llamó la atención la curiosa organización del trabajo. Estas mujeres mueven tierra de un lado al otro de la zanja. Si el que carga los capazos diera las paladas hacia el otro lado, sería innecesario mover la tierra.

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Y este buey de la foto intentó darme un cabezazo, por suerte lo pude esquivar. Unos metros más adelante una turista francesa no tuvo tanta suerte y se lleve un buen golpe sin más consecuencias aparentemente por lo que me dijo la turista.

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