Esperaba encontrar una ciudad llena de rincones de admirable belleza, nada más lejos de la realidad…. Todo el casco antiguo es espectacular, no hay una calle que no tenga un edificio singular, un palacete, un museo, una iglesia o que acabe en una plaza aun más monumental. Quizás aún esté bajo los efectos de haber disfrutado de la ciudad durante unos días pero realmente de todas las ciudades que he visitado, es la que me ha parecido más bonita. Suficientemente pequeña para poder llegar a pie a cualquier punto y suficientemente grande para disfrutar de los paseos entre las joyas que salpican el casco antiguo de la ciudad.

No me alargaré mucho con la descripción pero si que os incluyo algunas fotos, el problema lo he tenido para hacer la selección.

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Especialmente destacable Il Duomo (Sta. Maria del Fiore) con la cúpula de Brunelleschi cuyas pinturas son, en mi nada experta opinión, comparables a la Capilla Sixtina.

El Palazzio Vecchio y la plaza en la que se encuentra tiene en su puerta una réplica de El David, nunca había imaginado que la estatua fuera tan grande (5,14m). No obstante, no es el tamaño lo que más destaca (no hay doble sentido en esto) sino el detalle y las proporciones. Las manos me impactaron mucho por la fuerza que transmiten.

El puente Vecchio no deja de ser pintoresco, aunque con su sucesión de tiendas dedicadas al comercio de oro y joyas. Me gusta más desde fuera que desde dentro y, como a muchos, me recuerda a Girona.

Il Porcelino pone el toque simpático y comprobando su historia me ha sorprendido el gran número de copias que hay por todo el mundo. Se supone que si frotas su hocico te garantizas volver a Florencia pero con tanta copia a lo mejor te manda a otro lugar donde hay una copia a ver si tengo suerte y me manda a Sydney prontito. No obstante esta estatua también es una copia.